“Érase una vez un paciente diagnosticado de esquizofrenia que no quería tomarse la medicación porque decía que él no era esquizofrénico. Su psiquiatra intentó convencerlo, pero no hubo manera. No quiso tomarse las pastillas hasta que le dijimos que no eran para la esquizofrenia, sino para las voces que oía. Entonces se las tomó. Su problema eran las voces. No la esquizofrenia.” (Benito Rodríguez, O, et al.: El cuidado en la palabra: la experiencia de cuidar y comunicarse con pacientes mentales. Departamento de Enfermería y Fisioterapia. UIB. Palma de Mallorca. 2008). Visto en Salud y otras cosas de comer.
4.5.09
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2 comentarios:
La cosa está clara, y podríamos remitirla a la siguiente pregunta: ¿la misma enfermedad afecta por igual y supone lo mismo para todos los pacientes a los que afecta? ¿Es lo mismo un esguince de tobillo en un sujeto de 40 años que trabaja en casa y no hace deporte que en Leo Messi? Tratamos PACIENTES con diferentes DEFICIENCIAS O MINUSVALÍAS, transitorias o permanentes, derivadas de distintas patologías.
¿Hay dudas sobre esto...?
Un saludo.
Quique.
Interesante anécdota! Pues sí, muchas veces hay que tener cuidado en en la forma de expresarnos.
Gracias.
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