7.5.09

La pastilla del colesterol y la ley de los cuidados inversos

Algunos estudios han demostrado que tomar estatinas (pastillas para bajar el colesterol) está asociado con una reducción del riesgo de tener un infarto de miocardio. Por ejemplo se ha visto que las personas que sin haber tenido nunca un infarto toman estatinas tienen un 23% menos de probabilidades (con respecto a los que la toman) de tener un infarto que las personas que no toman estatinas. Esa reducción del 23% es "riesgo relativo", la reducción del riesgo absoluto es en realidad solo del 3% (del 13% de los que no la toman al 10% de los que la toman... es una reducción relativa del 23%).

A la luz de estos resultados la cosa parece clara ¿no?. Si quieres prevenir los infartos (aunque sea un poco) lo mejor es darle pastillas del colesterol a todas las personas. (Aunque debemos recordar que una asociación estadística no demuestra por sí sola relación causa-efecto).

Los fabricantes de dichas pastillas están de enhorabuena puesto que un ensayo clínico recientemente publicado por un grupo de investigadores canadienses demuestra que las personas que cumplen mejor el tratamiento con estatinas tienen menos riesgo de tener accidentes de coche (25% menos) y menos probabilidad de tener accidentes laborales (23% menos) que aquellos que eran malos cumplidores y no se tomaban bien la pastilla.

Los pacientes que tomaban la pastilla religiosamente además de tener menos accidentes solían acudir más a servicios sanitarios preventivos (un 17% más) y además tenían menos enfermedades en general, aunque no tuvieran que ver con el colesterol (un 13% menos).

¿Propondrá el ministerio de trabajo tomar pastillas para el colesterol a todo el mundo para reducir la siniestralidad laboral? ¿Veremos una próxima campaña de la DGT promocionando el danacol? ¿Previenen los tratamientos contra el colesterol todo tipo de enfermedades?

Evidentemente no.

Por supuesto los resultados de este último estudio no son comparables ni invalidan los resultados del primero, puesto que se habla de cosas distintas. En el primer caso se compara un grupo al que se dan las pastillas (se lo tomen o no) con un grupo al que se le da placebo (se lo tomen o no).

Pero la enseñanza es interesante.

El hecho de ser un paciente "cumplidor" (es decir, preocupado por su salud) se asocia con tener menos accidentes, y probablemente mejor salud (y mayor nivel socioeconómico). Este sesgo debe tenerse en cuenta cuando atribuyamos beneficios a algún tratamiento. Por ejemplo, alguien podría decir que ser socio de un club de fitness de última generación en un barrio pijo mejora la salud, cuando en realidad lo que ocurre es que las personas dispuestas a apuntarse a dicho club (y con dinero suficiente) son ya de por sí más sanas.

Por otra parte sabemos que los pacientes que menos necesitan los servicios y tratamientos preventivos (incluida la citología vaginal, la mamografía o la vacunación contra el virus del papiloma humano) son a los que se van a ofrecer más esos servicios mientras que las personas con más problemas de salud (prostitutas, vagabundos, politoxicómanos, niños que viven en poblados de chabolas en España) son los que menos acceso tienen a los programas de medicina preventiva.

5 comentarios:

pipurrax-lpgc dijo...

En efecto, la ley de cuidados inversos es un hecho incuestionable, porque los médicos muchas veces no pedimos las pruebas sino para salvar nuestro culo.
Te olvidas de una cosa en la afirmación de que las estatinas disminuyen un 23% los IAM y es que ese un dato de reducción del riesgo relativo, en riesgo absoluto la reducción es del 3%. Por eso no benefician a los que no tienen el riesgo alto.

Dr. Bonis dijo...

Por supuesto, me refiero a RR, voy a corregirlo para que quede más claro.

Anónimo dijo...

Evidentemente, aquel que se cuida en general (dieta, ejercicio, evitación de hábitos tóxicos, cumplimiento farmacológico, asistencia a centros deportivos
-pijos o no- ...) tendrá mejor salud (como grupo).

Creo que determinados grupos de persona NO es que tengan menos acceso a la sanidad, es que VOLUNTARIAMENTE no desean ese acceso.

El vagabundo, la prostituta, el borracho, el chabolista, ..., no son personas que precisamente van a seguir una dieta sana, practicar deporte, evitar hábitos tóxicos, realizar un deporte (caminar o correr en la calle o un parque es gratis, no hace falta tener dinero para ir a un centro "pijo" o "no-pijo"), mantener un peso adecuado, interesarse en leer artículos sobre la salud, ..., consultar con su médico, cumplir lo que éste le indique, etcétera.

Dr. Bonis dijo...

> El vagabundo, la prostituta, el borracho, el chabolista, ...

Sin embargo estos grupos de excluidos sociales (voluntarios o no) son los que más se beneficiarían de medidas preventivas.

En ocasiones no acceden porque no quieren pero no en pocas ocasiones no acceden porque el sistema está pensado para atender las ¿necesidades? de los no excluidos y porque los incentivos (incluidos los económicos) se alinean en ese sentido.

Un ejemplo dramático de esta realidad es la ley italiana que obliga a los médicos a denunciar a los inmigrantes ilegales. Al hacerlo establece una barrera de acceso brutal, e impide a estas personas (que son las que más se beneficiarían por ejemplo de programas de vacunación) acceder al sistema sanitario y a los programas preventivos.

En España existe también ese fenómeno, y así, por ejemplo, los pacientes chinos encuentran innumerables barreras de acceso a los servicios sanitarios (de idioma, de horario, legales) lo que se traduce en embarazos no controlados, mayor mortalidad perinatal y a que cuando un chino va a urgencias de un hospital en muchas ocasiones tiene una enfermedad grave muy evolucionada (cáncer, pancreatitis, insuficiencia cardiaca...).

Eso sin hablar de los potenciales problemas de salud pública (enfermedades infecciosas por ejemplo).

Anónimo dijo...

Lo que pasa es que los pacientes cumpludores son aparentemente disciplinados, y así como son disciplinados para tomar sus medicinas, también lo deben ser en sus actividades, como el manejar un carro, se puede traducir también como más cuidadosos, de ahí que la tasa de accidentes sea menor. Por lo tanto la estadística es caso ficticia o no válida.
Atte.
Cësar Balcázar _ Lima-Perú