20.2.09

Workflow de una tormenta de mierda

Todo comienza con el delirio de grandeza de algún enano mental que siempre envidió todo aquello que no se merecía. Tal vez un complejo de inferioridad crónico, tal vez haber vivido a la sombra de un hermano mayor al que todo le fue bien, o quizás demasiada televisión. El caso es que llega un fatídico día en que nuestro enano mental, con mucho esfuerzo, obtiene una licenciatura. Ese atardecer se sube a una loma, diploma en mano, el rojo crepúsculo a sus espaldas, levanta la vista y clama al cielo:

“¡¡A dios pongo por testigo de que algún día sere alguien!!… ¡¡A dios pongo por testigo de que algún día daré conferencias!!… ¡¡A dios pongo por testigo de que algún día tendre un armario lleno de trajes de Armani!!… ¡¡A dios pongo por testigo de que algún día, tomaré café con un presidente!!

Entonces se produce el milagro de la metamorfosis, pero al revés. En este caso muere una frágil mariposa y nace un capullo. Demos la bienvenida a Señor Don Capullo, visionario, emprendedor, director. Una corbata, un poco de fijador, un maletín negro con cierre dorado, una escoba por el culo. Se acaba de crear un desequilibrio en el sistema: el alter ego Don Capullo comprará cosas que enano mental no podrá pagar. Y hasta que alguien se de cuenta, se crearán deudas. Deudas que los de siempre tendremos que saldar.


Impresionante relato que merece la pena leer.

1 comentario:

eskorpio dijo...

Lo que me he reído leyendo esas entradas de Alfredo de Hoces y la alegría que me llevé cuando las publicó en ese gran libro llamado "Fuckowski, memorias de un ingeniero". Una descripción muy buena de como funcionan las cosas en este país...