
Primer acto
Ayer estuve en una exposición (aprovechando que era gratis) en el Museo Reina Sofía sobre Carl Einstein.
Carl Einstein fue un crítico de arte alemán de principios de siglo XX. Su obra más famosa es el libro NegerPlastik (las esculturas negras) donde hace un análisis de la escultura africana.
Einstein encontró un vínculo entre las esculturas tradicionales africanas y de oceanía y las nuevas vanguardias artísticas europeas (el cubismo y el surrealismo) de su época. Se dio cuenta de que lo que los europeos estaban "descubriendo", los africanos llevaban siglos haciéndolo.
Lo más impresionante sin embargo para mí fue el proceso de politización que tuvo Carl Einstein. Viviendo en una época convulsa llegó a la conclusión de que el arte era una forma de hacer política. Incluso se alistó en las Brigadas Internacionales de la Guerra Civil. No era un "artista" ajeno a su tiempo. La vivencia de la guerra le causó gran impacto y le convirtió en un activista anarquista. Llegó a escribir en una carta a Picasso:
"Al fin hace falta saber... dónde las palabras se acaban"
El final de Einstein es igualmente trágico. Refugiado en el sur de Francia, con los alemanes llegando desde el norte y Franco victorioso en el sur, convencido de la derrota del arte como forma de cambiar el mundo, Carl Einstein se suicidó.
Segundo acto
Llega a mis manos otro impresionante documento: "Health Equity through action on the social determinants of health", publicado en 2008 por la Organización Mundial de la Salud.
Donde puede leerse:
La justicia social es un asunto de vida o muerte. Afecta a la forma en que vive la gente, sus consecuentes probabilidades de enfermar, y el riesgo de muerte prematura.
Estas desigualdades en salud, desigualdades evitables en salud, surgen por las circunstancias en las que la gente crece, vive, trabaja y envejece, y los sistemas que se disponen para manejar la enfermedad. Las condiciones en las que la gente vive y muere están, al final, moldeadas por fuerzas políticas, sociales y económicas.
Destaca un gráfico impresionante donde puede verse como en España, los problemas de salud mental son cinco veces mayores (e incluso seis veces mayores en mujeres) si tienes un contrato temporal o si no tienes ningún contrato:

Y entonces pienso en la paciente que vi el jueves, ecuatoriana que trabaja "de interna" cuidando a un anciano sin contrato (en Madrid son legión) que venía por "escalofríos, dolor de tripa y cansancio" (y que lo que tiene es un cuadro de somatización tremendo). Y de la de endoscopias digestivas que se hacen a esos pacientes que no van a ningún lado.
Y pienso en la de jóvenes profesionales sanitarios (médicos y enfermeras) con contratos laborales temporales encadenados durante años, sometidos a la espada de damocles de no saber "si me llamarán la semana que viene", con cuadros ansioso-depresivos. ¡Si hasta en nuestro gremio andamos así!.
Y me pregunto por qué nuestro pais es el que tiene la mayor tasa de temporalidad de los paises desarrollados. Y me doy cuenta de que la "vocación de funcionario" en nuestro pais no es sino una cuestión de "salud mental".
Tercer acto
El sábado por la tarde ojeba en el FNAC un libro de ese profesor de IESE (el de la crisis ninja). En aquel libro hablaba sobre la diferencia entre ser emprendedor y ser directivo de una empresa (y comprar acciones de la misma para hacerse rico). El profesor Badía hablaba con admiración de los "emprendedores" que "de la nada" generan puestos de trabajo, y que a menudo se arruinan pero juntan "unas perras" y vuelven a emprender.
Hablaba en el fondo de todos los que hacen honor a los versos de Kipling; como Morten Lund, que tras montar Skype ha perdido todo su dinero (¡30 millones de euros!) en un negocio y ahora anda pensando como liarla de nuevo.
Y en el fondo no dejo de preguntarme si no hará más por la salud de la gente el emprendedor que genera puestos de trabajo fijos y riqueza social que cualquier médico o estatina, y si no serán más peligroso para la salud los especuladores y analistas financieros sin escrúpulos que cualquier rotavirus.
Telón a lo Carl Eistein, versión del Ché y Salvador Allende
La historia está repleta de médicos que impactados por las desigualdades en salud, en algún momento de su biografía, llegaron al convencimiento de que la medicina no era suficiente y como Einstein llegaron a la conclusión de que
"Al fin hace falta saber... dónde la medicina se acaba"

3 comentarios:
Con respecto a lo que comentas "acto 2", no sé si queda claro, podría ser tanto consecuencia como causa
> Con respecto a lo que comentas "acto 2", no sé si queda claro, podría ser tanto consecuencia como causa
Es una buena apreciación puesto que asociación no equivale a causalidad.
De todas formas existen otras evidencias que indican que hay una relación temporal (primero ocurre la pérdida del empleo o el empleo en precario y posteriormente aparecen la enfermedad mental).
Por ejemplo la escala de Holmes de acontecimientos vitales estresantes incluye el cambio de trabajo (o pérdida de empleo) como desencadenante previo de enfermedad.
También en esta noticia la OMS alerta de como tras las crisis económicas (y la inestabilidad en el empleo) aumentan las enfermedades mentales (incluidas las toxicomanías).
Cuando hay dos elementos asociados con una relación de temporalidad (primero ocurre uno y después otro) se puede empezar a pensar en una causa-efecto.
Ok, simplemente no sabía si estaba estudiado o no, gracias por la aclaración
Por cierto, gran blog!
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