21.12.08

No es oro todo lo que reluce

Fichados a nivel socioeconómico (Hacienda, bancos, etc.) y vigilados por ubicuas cámaras de seguridad, la posibilidad de que se tenga acceso también a los aspectos más sensibles de nuestra vida es un peligro real que no ha sido socialmente debatido. Por ello, resulta curioso que en un contexto profesional para tantos aspectos hiperlegalista se haya obviado el más que razonable «consentimiento informado» del paciente para que sus datos más íntimos se introduzcan en una base de datos centralizada. ¿Consentirán nuestros gestores y políticos que sus datos y los de sus más allegados se incorporen a estas bases? Suponiendo que se pasen por el sector público, que es mucho suponer, pues va a ser... que no. Juan Carlos Olazábal

Juan Carlos, yo te respondo. En el Hospital Fundación Jiménez Díaz para poder pedir cualquier prueba (o hacer cualquier cosa) a un paciente es necesario introducir sus datos en la historia clínica.

Cuando ha ingresado algún miembro de la familia real (o alguien importante) se han introducido sus datos bajo un nombre falso (completamente anónimo).

Los sistemas informáticos parece que son suficientemente seguros para unos pero no para otros.

1 comentario:

reygecko dijo...

Vaya, vaya, interesante... no lo sabía...