16.11.08

Médico: científico o sanador


Si uno busca en MedLine (la base de datos de literatura médica más grande del mundo) la palabra: "ciencia" obtiene más de 2 millones de artículos. Si busca la palabra "sanar" obtiene unos míseros 6000 artículos. Si busca "sanador" (healer) la cifra es aún más ridícula: 742 artículos en 40 años.

Por tanto, ¿qué debe ser un médico? ¿alguien que nos sana? ¿o alguien que hace ciencia?.

El objetivo de un hombre de ciencia es "el conocimiento", el del sanador "el bienestar de la gente". Desde el principio de los tiempos existieron sanadores entre los seres humanos. Podría incluso decirse que hasta el siglo XIX no comenzaron a aparecer los médicos "científicos". De hecho los médicos no llevaron bata blanca (una vestimenta originaria de los laboratorios de química) hasta bien entrado el siglo XX.
El paradigma actual parece centrarse cada vez más en el médico como científico. Y de hecho los procesos de selección de los nuevos médicos en la mayoría de los paises del mundo se basan en seleccionar a adolescentes que demuestran una gran capacidad para desarrollarse como científicos. Cuentan las notas altas en matemáticas, química, física y biología.
La capacidad de comunicación, la empatía, el trato humano o la tan importante "vocación de servicio" no es evaluada en ningún momento.
Se selecciona a un conjunto de jóvenes con inteligencias formales elevadas y capacidad de estudio muy importante. La capacidad de tratar con personas se les "supone".
Durante la carrera de medicina la empatía y capacidad de comunicación, o la capacidad de tomar decisiones difíciles o dar malas noticias tampoco es evaluada. En el exámen MIR, los aspirantes a especialistas eligen especialidad basándose en un test de conocimientos enciclopédicos donde la capacidad de memorizar grandes cantidades de datos anecdóticos es lo que marca la diferencia.

Sin embargo ¿es eso lo que quiere la sociedad de sus médicos? ¿un conjunto de tecnócratas con coeficientes de inteligencia por encima de la media?.

Ya en 1927 el escritor Sinclair Lewis describía esa brecha entre el médico sanador y el médico científico en su novela Arrowsmith, con la que ganó un premio Pulitzer. En ella un joven y ambicioso médico de los años 20 se debatía en el problema moral de continuar con un ensayo clínico que le permitiera demostrar que su fármaco contra una terrible epidemia funcionaba o tratar a toda la poblacion con el fin de intentar curarla, pese a no tener aún evidencias científicas concluyentes.

Merece la pena leer un artículo titulado: El médico sanador: ¿magia ancestral o ciencia moderna? publicado en los años noventa en el British Journal of Medical Practice.

Algunos extractos:


La medicina de familia... está en mitad de una crisis de identidad... algunos sugieren que debemos convertirnos en "mini especialistas"... se dice que trabajamos por debajo de nuestras posibilidades, y que nuestro trabajo lo podrían hacer las enfermeras. Pero nuestra capacidad de diagnóstico... nunca ha sido tan grande. Nuestra creidibilidad como terapeutas ha aumentado por una nueva comprensión de la biología, tratamientos efectivos y la habilidad para practicar una medicina basada en evidencias científicas. Así que ¿hay algo que se hayan olvidado aquellos que dicen que los médicos de familia tenemos que cambiar nuestro rol?... la respuesta es que ese algo que se están olvidando es nuestro rol como médicos sanadores."

Historicamente la credibilidad del médico se basó en su capacidad para diagnosticar y predecir la evolución de las enfermedades. Esto se trasladó en la efectividad de tratamientos como medicinas y procedimientos que eran en su gran mayoría placebos. El principio activo era el efecto curativo de la relación médico-paciente.... que ha sido cuantificada en muchos estudios sobre el placebo, dando un porcentaje consistente promedio de respuesta placebo entre 30% y 40%.

El placebo ha sido descrito en el tratamiento de la hipertensión, la insuficiencia cardiaca, la úlcera de estómago, la esclerosis múltiple, el dolor, la migraña, la depresión, trastornos de pánico e incluso en la esquizofrenia. La fuerza del efecto placebo... puede llegar hasta el 60%-70% en procedimientos quirúrgicos.

El cumplir a rajatabla con una medicación placebo ha demostrado disminuir la mortalidad.

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El flujo de pacientes desde nuestras consultas a las terapias alternativas sugiere que los pacientes están menos interesandos en las evidencias científicas que nosotros.

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Nuestros pacientes quieren ser reconocidos, apreciados y comprendidos. Los cuidados médicos personalizados parecen ser importantes...
Los escépticos pueden cuestionar quién necesita esas relaciones suponiendo que es el médico el que busca satisfacer su propia necesidad en vez de las de los pacientes. Asumen que los pacientes enfermos son simplemente gente normal con síntomas añadidos que necesitan ser arreglados.
Sin embargo, parece que nuestros propios síntomas suelen cambiarnos a nosotros mismos. La enfermedad interfiere con nuestra capacidad de funcionar normalmente...
Los pacientes que sufren cambios por culpa de sus síntomas necesitan algo más que diagnósticos y tratamientos precisos - algo que los curanderos de medicina alternativa han comprendido.

Si nuestro papel curativo intrínseco es tan imporatnte, por qué no se investiga sobre ello?. Está claro que sabemos mucho sobre la farmacología de los fármacos modernos pero muy poco sobre lo que Balint llama "el fármaco Doctor".

¿Hay alguna regla para ser un médico sanador eficaz? Se dice que sanar es más un arte que una ciencia, pero estamos empezando a ver que también es una ciencia, y muy compleja.

Las investigaciones muestran que los pacientes prefieren que sus médicos vistan de manera formal. Esto en general demuestra respeto por el paciente, añade estatus al doctor y por tanto puede ayudar al "efecto placebo".

Numerosos estudios ha demostrado la importancia de simplemente dar tiempo, y esto parece ser un componente importante del éxito de la medicina alternativa.

Escuchar y empatizar son habilidades importantes.... un buen médico sanador debe comunicarse de forma que sea apropiada para la cultura y lenguaje del paciente.

El poder de la sugestión es tal que puede provocar reacciones alérgicas o revertir el efecto esperado de un fármaco.

Otra habilidad importante es la capacidad de inducir una actitud positiva frente a la enfermedad, lo que puede cambiar la evolución de la vida del paciente... incluyendo el cáncer o la enfermedad coronaria.

1 comentario:

La Dama Blanca dijo...

Inteligencia emocional.

Siempre he pensado que debería ser un requisito a tener en cuenta, en el ejemplo de acceder a MIR de cirugía, un buen pulso y habilidad en las manos, no estaría mal, como dices, que valoresen otras capacidades en los aspirantes y no se centren sólo en hacer una "criba" con preguntas difíciles.

besos