Cuando la persona enferma, lo hace de forma integral, no en parcelas ni a plazos. Sanz Ortiz
En una sociedad donde el aumento del PIB anual es considerado un objetivo irrenunciable (esto es, producir más cada año) es natural que el valor de las personas se fundamente en su capacidad de producción (o de consumo).
La enfermedad, como construcción cultural que es, no es ajena a estos principio. Así, durante la Edad Media la enfermedad era un "castigo divino" y el enfermo muchas veces era considerado un "pecador" (algo habrá hecho). En las culturas primitivas el sacerdote y el médico se funden en una única figura: el chamán, contacto entre el mundo de los vivos y los muertos y aunténtico sanador.
Hoy en día la religión ha perdido fuerza y la enfermedad se convierte en un problema "laboral". El enfermo no tiene el deber (ni el derecho) a trabajar. No puede, ni debe, producir. De ahí la "baja".
El ser "enfermo" es en cierto modo un "papel". En ocasiones es la persona la que adopta el papel de "enfermo" (porque saca algún provecho consciente o inconsciente) y a veces simplemente se fuerza o presiona a la persona a adoptar el papel de enfermo: "tómate las medicinas que ahora estas enfermo", "no hagas las cosas de la casa que estas embarazada"...
Recuerdo atender en urgencias a un chico senegalés joven y sano, al que habían diagnosticado recientemente una hipertensión. En una semana había acudido a urgencias del hospital 4 veces preocupado porque tenía "la tensión alta" (tensiones de 140/90 le llevaban al hospital). Estaba realmente asustado y le preocupaba perder su trabajo por su hipertensión.
Habíamos convertido un "factor de riesgo" en una enfermedad... y él vivía su nueva vida bajo el prisma de ser un enfermo.
Son más los enfermos sanos producidos por la presión social que los enfermos sanos provocados por las personas (simuladores, somatizadores).
Así, según se lee en esta noticia el 30% de los enfermos crónicos (asmáticos, gente que tuvo cáncer en el pasado, diabéticos, enfermos mentales, portadores del VIH o de la hepatitis C) son discriminados laboralmente ("estás enfermo y no produces bien").
A veces te encuentras a gente verdaderamente admirable, capaz de dejarnos en evidencia a la mayoría, que lejos de aceptar el papel de "enfermos" que la sociedad les impone desarrollan un gran potencial incluso por encima de la mayoría de los "sanos".
A ellos va dedicado este post:
25.1.08
Enfermos no, gracias
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2 comentarios:
Mi hermana y su parkinson es expresión de ello.
Incluso tiene su blog Yo y mi parkinson
Es verdaderamente admirable.
Me ha parecido supercurioso leer una frase de Sanz Ortiz :)
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