Donde el miedo está presente, no puede haber sabiduría" Lactantius
El temor a la muerte y la enfermedad es una de esas cosas a las que no se suele dar mucha importancia, pero que condicionan el uso que hace la gente de los servicios sanitarios o el éxito de acciones preventivas.
Por ejemplo, está el asunto de la percepción del riesgo. El otro día me comentaba un conocido, que ronda los 30 años, que iba a hacerse una colonoscopia. Sabiendo yo que lo de las colonoscopias no es algo demasiado agradable le pregunté por qué.
Resulta que este chico había visto sangre en sus cacas. Tras una anamnesis breve me enteré de que había sangrado en un par de ocasiones, sangre fresca (color rojo vivo) que aparecía en el exterior del truño/zurullo/cagarro, que no tenía anemia, y que ya no había vuelto a sangrar. Esto en un chico joven, y sin otros síntomas es probable que se deba a lo que comúnmente se conoce como almorrana interna.
Pero el chico tenía miedo, así que se fue a su seguro privado, donde a cambio de un módico (o no tan módico) precio le someterían a la colonoscopia. El proceso de una colonoscopia es bastante desagradable (por lo que cuentan los abueletes y gente con enfermedades del colon a los que se las hacen). Entre que tienes que estar a sopas durante el día anterior, y ponerte unos enemitas de cagate por las patas, y que luego te meten un tubo por el culo, y te inflan el intestino como si fuera un chorizo para verte con la camarita se pasan un poco putas según parece.
Dos cosas me sorprendieron: que el chaval estuviera dispuesto a hacerse la colonoscopia (que a mí me parece que no compensa) y que en medio de una cena me estuvieran hablando sobre sus cacas con la mayor normalidad de mundo.
Otro caso relacionado con el "miedo". Paciente con angina de pecho, perfil típico (con barriga cervecera, sus carajillos de la mañana, su paquete de Winston diario...)... le ingresan en el hospital, le hacen pruebas y toda la leche... no hay infarto (por el momento) así que los cardiólogos le dan de alta, le quitan la medicación y le dicen: "está todo correcto". En el centro de salud por supuesto le recomendamos que cambie esos hábitos, que deje de fumar, etc, etc...
Al mes y medio le da el infarto de verdad. Como tiene un trabajo peligroso le dan la invalidez. Pues bueno, viene a la consulta y el tío le echa la culpa de su situación a los cardiólogos. Literalmente suelta: "Claro, es que no puede ser... te dan el alta, te quitan la medicación y te dicen que todo esta bien... y claro yo volví a mis carajillos y mi tabaco, porque a ver... uno no va a sacrificarse para nada... es que no hay derecho".
¡impresionante!... el tipo sigue haciendo lo que le sale del forro de los mismísimos y todavía tiene el morro de echarle la culpa a los médicos por haberle dado de alta.
El problema aquí es que el señor este no tenía conciencia de riesgo. Le parecía que lo del infarto no le iba a pasar a él, y que los cigarritos y los carajillos no eran tan peligrosos como para esforzarse en dejarlos.
Esa es la razón por la que resulta tan difícil que una persona joven deje de fumar (su percepción del riesgo es muy baja), o que hagamos deporte y dieta saludable, o que la gente coma sin sal o se tome las pastillas de la tensión. El colesterol, la tensión, el tabaco son cosas que matan... pero no duelen.
Y luego tenemos el tercer escenario. La gripe del pollo (aviar para los amigos). En Madrid la comunidad autónoma ha hecho panfletos que reparte a la población promoviendo la vacunación no a partir de los 65 años (que era lo indicado hasta la fecha), sino a partir de los 60. Y aunque se hayan gastado una pasta en campañas y panfletos no han aumentado la pasta en comprar vacunas, así que desde el principio se sabe que no hay vacunas suficientes para vacunar a todos los mayores de 60 años.
A esto unimos a un montón de periodistas y sobre todo cantamañanas de programas de marujas (Saber vivir, Ana Rosa, etc, etc...) hablando sobre la gripe del pollo. Entrevistas a epidemiólogos sacadas de contexto y noticias donde se habla sobre recombinaciones genéticas y transmisión de vectores... el problema señores, es que visto el nivel cultural de este pais a la gente no se le puede pedir más allá de saberse las alineaciones del Madrid o los nombres de los concursantes de Gran Hermano. Así que bombardear de información sobre recombinantes genéticos o diferencias conceptuales entre epidemia y pandemia es pedir demasiado a las marujas y pepejuanes.
Eso sí, gracias a esos periodistas inconscientes, la gente se hace pajas mentales, y comienzan las conspiranoias... el resultado: un montón de personas que vienen al centro de salud contando cualquier patujada como excusa y que al final de la consulta (cuando se desvela el verdadero motivo de la misma) y como quien no quiere la cosa te sueltan: "oiga, ¿y para ponerme la vacuna de la gripe?".
Y si les dices que no, entonces pensarán que les estás ocultando algo, que no hay derecho, que ellos pagan sus impuestos, que "claro, los médicos y sanitarios sí que son grupo de riesgo, que listos" y patatín y patatán.
Y salen indignadísimos y preocupadísimos, gente que se está fumando 2 paquetes al día, no hacen ejercicio físico alguno y que no respetan los límites de velocidad (porque ellos son conductores experimentadísimos)... Se equivocan al evaluar el riesgo... es mucho más probable que mueran por sus hábitos que por una transferencia genética del virus de la gripe del pollo al virus de la gripe humana y una pandemia posterior.
Si ya tenemos a gente con catarros en la consulta diciendo que se han cogido la gripe, no les digo nada en enero-febrero, cuando llege la epidemia de todos los años con todos los psicohistéricos acudiendo a urgencias del hospital no vaya a ser que se hayan cogido "la gripe del pollo esa que es mortal y vino de China".
Por cierto, yo no me he vacunado de la gripe.
26.10.05
El miedo y la salud
16.10.05
El peligro de ir al médico
Los médicos son personas que prescriben medicinas de las que conocen poco, para curar enfermedades que conocen aún menos, de personas de las cuales no conocen nada. Voltaire
Una de las cosas que no me deja de sorprender es la insistencia de algunas personas por ir al médico. Y más aún por ir al especialista del hospital. A veces te da la impresión de que la gente realmente está deseando estar enferma, o que la ingresen. Otros sin embargo (generalmente abuelastros con un pie en la tumba desde hace tiempo) intentan convencerte de que no les ingreses, supongo que porque estarán mejor en su casa. Eso sí, los familiares no dudan en presionarte para que los ingreses, porque "le ven muy mal".
En la población existe una curiosa fe en los hospitales, tanto, que pueden llegar a confiar más en el criterio de un R1 que pasa por allí, que en el del médico de familia con 20 años de experiencia.
Todo esto viene a colación de algunos artículos que he leido ultimamente. Es un tema al que doy vueltas casi desde que empecé la residencia, y más aún desde que conocí a un médico de familia veterano que lleva tiempo trabajando en este asunto. Se trata de la función de filtro del médico de familia, y sobre todo, de su función de proteger al paciente del hospital.
Cuando un médico de familia intenta no enviar a un paciente al especialista del hospital la gente suele interpretarlo de manera negativa. Piensan que es por ahorrar dinero a la seguridad social o algo así. Pero lo cierto es que a veces es mejor no ir al especialista (sobre todo cuando no es estrictamente necesario).
En los últimos tiempos se han publicado muchas cosas sobre los efectos adversos en los hospitales. Y es que a veces uno va al hospital por un grano y sale con una neumonía, o peor aún con los pies por delante. Lo mismo pasa al tomar medicinas sin ton ni son, o someterse a revisiones y pruebas diagnósticas no justificadas.
Las estadísticas son asombrosas, y frecuentemente silenciadas. En España por supuesto no tenemos datos, por aquello del "Que inventen ellos". Han sido canadienses, ingleses y americanos los primeros en dar la señal de alarma.
Se ha visto que de los 20 factores de riesgo que producen el 75% de las muertes al año en los paises desarrollados, los eventos adversos en hospitales son el número 11, ¡por encima de la polución, el alcohol y las drogas, la violencia y los accidentes de tráfico!. En Nueva Zelanda los efectos adversos hospitalarios producen 1500 muertes al año, mientras que el tabaco produce unas 5000 para que se hagan una idea.
Aproximadamente el 7% de los pacientes que van a un hospital sufriran eventos adversos, de los cuales el 40% se podían haber evitado. De los pacientes que sufren un efecto adverso, el 15% muere como consecuencia del mismo. Las causas más frecuentes de efectos adversos son la cirugía, las infecciones hospitalarias y la administración de fármacos.
Si quieren leer más sobre este tema (en inglés) pueden empezar por aquí
5.10.05
Preguntas sorprendentes
"El aprendizaje es el descubrimiento progresivo de nuestra propia ignorancia." Will Durant.
Después de unas merecidas vacaciones aquí

y aquí
volvemos a la realidad de un R1 de familia.
Nota: no vayan a creer que un sueldo de residente da para este tipo de vacaciones, si no fuera por la familia hubiese tenido que plantearme otro tipo de viajes más económicos.
Una de las cosas más desconcertantes a la que el residente de familia se enfrenta es la gran variedad de consultas con las que te vienen los pacientes.
Ayer mismo en el centro de salud, así de pronto, recuerdo haber visto: una varicela, una sarna, una verruga en el cuero cabelludo, un papiloma plantar, unos cuantos resfriados, un síndrome constitucional, un ganglioma, un tapón de cera en el oido, una conjuntivitis, una señora que consulta porque ronca (posible apnea obstructiva de sueño), un par de diabéticos, una revisión de salud del adolescente y otras muchas cosas...
La variedad de temas, y lo peregrinas que pueden llegar a ser las preguntas que te hacen, pone muy nervioso, porque la verdad es que si ya le resulta complicado a un residente de neumo controlar del pulmón, imagínense lo que puede ser un médico de familia. La opción sencilla (y que antes de existir la especialidad era común) consiste en derivar "a saco":
- "me duele la cabeza"... volante para el neurólogo
- "me duele la barriga"... volante para el digestivo
y así sucesivamente.
Pero los tiempos han cambiado, y si uno quiere ser un verdadero especialista en esto de la medicina de familia tiene que ser capaz de resolver el 90% de las consultas que le hagan (ese se supone que es el objetivo).
Entre las preguntas raras que me han hecho, destacaría una que me hizo una madre cuando estaba en urgencias de pediatría, seguramente pensando que yo era pediatra (o algo así).
Ojo a la cuestión: "¿cuanto tiempo puedo guardar en la nevera la leche después de sacarla del pecho?"
Ñeeeeeeeerl. Careto de "señora a mí que me cuenta". Yo que soy un desastre total para mantener mi nevera en condiciones (siempre se me caducan las cosas) pensé "joder, y por qué no vendrá puesta la fecha de caducidad en la teta, como los yogures..."
Pero no, eso es demasiado pedir a la madre naturaleza. Así que no pude contestar a la señora otra cosa que no fuera "pregúntele a su pediatra" (vaya respuesta ¿eh?).
Confieso que la preguntita me jodio bastante, y mi primera reacción fue pensar: "si tuviera que preocuparme por saber esas gilipolleces..." pero mi novia me hizo recapacitar... lo cierto es que en estos tiempos que corren es una pregunta que seguro se hacen muchas madres (lo que me sorprende es que el pediatra de esa señora no le hubiese informado).
Total que me he puesto a buscar por internet (ese invento demoníaco de los americanos como dice mi santa madre) a ver que encuentro.
Y la verdad es que no me aclaro mucho. Veamos lo que he encontrado por ahí:
Sociedad Española de Pediatría: hasta 8 horas a temp ambiente, 2 días en nevera (a 4 grados), 6 meses congelada (a -18 grados).
"La Leche League": (sí, es una organización americana con ese nombre www.lalecheleague.com ... amazing!) dice que el calostro se mantiene a temperatura ambiente (27-32 grados) 12 horas. Sobre la leche madura dice: 15 grados 24 horas, 19-22 grados 10 horas, 25 grados 4-6 horas, refrigerada a 0-4 grados 8 días. La leche congelada en conpartimente del frigorífico 2 semanas, en un congelador separado (los comunes por aquí) 3-4 meses (porque se abre a menudo), en un congelador constantemente cerrado a -19 grados 6 o más meses. Hay más información (en inglés eso sí) aquí: http://www.lalecheleague.org/NB/NBJulAug98p109.html
Asociación americana de médicos de familia: 4 a 8 horas a temperatura ambiente, 3 a 8 días en el frigorífico, 3 a 6 meses en el congelador típico, y 12 meses en un congelador separado.
Parece ser que no existen evidencias concluyentes sobre el tiempo que se puede almacenar la leche materna en un congelador/nevera o a temperatura ambiente. Se trata de documentos de consenso, elaborados por expertos. Un curioso tema para investigar sin duda.
